viernes, 6 de febrero de 2009

El extraño caso del sindicato llamado CAMyP


Elduhaldistaonline nos informa sobra la renuncia del Viceministro de Educación del gobierno de Macri.
Se trata de Walter Bouzada Martínez, funcionario michettista proveniente del denominado grupo Festilindo. El desencadenante del proceso de desgaste del mismo fue, dicen en el medio digital, el conflicto por las becas, uno de los recortes en programas sociales más importantes del primer año de la derecha gobernando, un achique que enorgullece al macrismo.
En su reemplazo, extrañamente, se presenta a Ana Ravaglia, actual Directora General de Educación de Gestión Estatal , y Secretaria General de CAMyP (Unión Argentina de Maestros y Profesores), un gremio minoritario. Por medio de su compra, el macrismo intenta dividir, de hecho lo consiguió, el frente gremial docente.
Los docentes son una de las razas formantes del homo-infractorus macrista, atento su “crónico ausentismo” y su mala costumbre de pelear por el salario y por el Estatuto.
Cuando el macrismo se lanzó al discurso de desprestigio del sector, en pleno conflicto el año pasado, se adujo que en realidad lo que ocurría era que el gremio mayoritario UTE, entidad de base de CTERA en la Ciudad, había cogobernado durante anteriores administraciones, y que ahora al ser expulsado del gobierno…se quejaban.
Este simplificado discurso de la derecha, vemos, no se refería “tanto” al concepto de cogobierno, sino al sujeto del mismo. La realidad demuestra, que a pesar de todo lo que se pasan diciendo, el macrismo no revisa todos los males estructurales que asolaron a las anteriores administraciones, sino que en algunos casos, pragmáticamente, los adopta en virtud de sus intenciones: en este caso, actuar patronalmente dividiendo a los trabajadores.
Y aunque la señora en cuestión diga que jamás votaría al Garca, mal por este sindicato amarillo, que se declara socialista, pero cotidiana y paulatinamente habilita la desarticulación del sistema educativo estatal.

No hay comentarios: