lunes, 8 de diciembre de 2008

Cosas que pasaron por estas fechas, para olvidar que hace un año que gobiernan las derechas


Mientras el Tilingo de Barrio Parque festeja sobre el manto blanco de Aspen su primer aniversario como gobernador y Hernán Lombardi, en París, hace las veces de payaso en una escuela de circo, y lo filma para el desopilante blog oficial, TCM festeja efemérides, pero en el plano del deporte.
Eventos de relativa importancia que a su vez relativicen la hora del balance del primer año de este nefasto gobierno, que si no fuera por la vocación turística del Garca, se andaría paseando con una torta con velita por cuanto programa de televisión paga la derecha.
Ayer 7 de diciembre se cumplió el trigésimo cuarto aniversario de la coronación mundial de Víctor Emilio Galíndez en la categoría medio pesado.
En una pelea memorable Galíndez castigó duramente a Len Hutchins durante trece rounds. El moreno norteamericano, ya con la guardia abajo, perdió por KO técnico. Aguantó en pie la potencia inapelable de Galíndez, se bajó del ring al finalizar el 13° y se fue desde el Luna Park derechito al hospital, donde estuvo en coma.
Víctor Emilio Galíndez fue un peleador de extraordinaria fuerza. Nos contó un conocido, que lo vio entrenar en vivo y en directo, que cuando le pegaba a la bolsa, esta no se movía cual péndulo como es normal en el entrenamiento de la mayoría de los púgiles: Galíndez hacía que se doble al medio, la estrujaba.
Durante la preparación Galíndez había chocado con el auto, y en el accidente se lesionó un tobillo. Lectoure quiso suspender, pero el boxeador se opuso. Durante los últimos veinte días de entrenamiento no pudo correr y no llegó en la mejor forma.
Su pelea más famosa es la de la sexta defensa del título frente Ritchie Kates en Johannesburgo. En el tercer round Kates le propinó un cabezazo que le produjo un corte en la ceja. No paraba de sangrar y no veía nada. La imagen que recorrió el mundo fue la de Galíndez limpiándose la sangre con la camisa blanca del árbitro, Stanley Christodoulou.
En el 15° Galíndez, casi ciego, noqueó a Kates y le contó los diez segundos con el guante derecho.
Cuando finalizó la pelea le contaron que en Reno, Estados Unidos, justo ese mismo día, la mafia había asesinado a Oscar “Ringo” Bonavena. Y Galíndez se largó a llorar.

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