domingo, 30 de noviembre de 2008

Entretiempo


Se sabe que en el entretiempo del recordado partido Argentina – Brasil del Mundial de Italia 90, en el vestuario del conjunto nacional reinaba un silencio sepulcral. La verdeamarela había dominado el trámite con claridad y había estrellado varios tiros en los postes. Diego Maradona disminuido físicamente, jugaba literalmente en una pierna, demostrando que a su habilidad y conocimiento del juego, sin igual, le sumaba una garra apasionada.
A Cannigia no le llegaba redonda, Giusti, Batista, el Vasco Olarticoechea, Basualdo y Pedro Troglio veían pasar a Alemao, Careca y Jorginho como si fueran el 132 a las 8 de la mañana a la altura de Avenida La Plata para el centro, ni señas les hacían. Y guarda que eran jugadores de probado temple y experiencia. Pero no había coordinación ni juego colectivo. La defensa con Juan Simón, Ruggeri y Pedro Monzón hacía lo que podía.
Las caras en el vestuario eran de pesadumbre y desconcierto. Bilardo que acostumbraba charlas obsesivas, guardó silencio también. Nadie entendía nada. Esperaban retos, reprimendas, observaciones, consejos que no llegaban.
Cuando sonó la chicharra convocándolos a disputar el segundo tiempo, todos se levantaron y empezaron a caminar hacia el túnel, y entonces el DT dijo:
- Ah muchachos…si se la siguen dando a los de amarillo perdemos, eh…
El problema de la oposición política y social de la Ciudad no es la falta de jugadores, sino la ausencia de coordinación y de una orientación que centralice la estrategia de tres años, necesaria para derrotar al conservadurismo.
Esto no es un partido de fútbol. Es, como sabemos, un proceso que requiere más tiempo que noventa minutos, y trabajo.
La construcción para intervenir en él necesita de Maradonas, Cannigias, Giustis, Ruggeris y Bilardos. A esta altura nos sirve hasta el rústico zaguero de Independiente de los 60, Navarro. Nos sirve casi todo, en el contexto de la unidad y el juego de conjunto.
Argentina, recordamos, no se rindió: ganó con un gol del Pájaro en el minuto 80, luego de una jugada gloriosa de Diego, en una sola pierna.
Huevos, habilidad y juego de conjunto.

La interpretación del Tilingo de Barrio Parque sobre la gesta de Diego y Cani
En el mismo partido se acusó, injustamente, al banco argentino, de convidarle agua adulterada con una sustancia vomitiva al marcador de punta Branco, que por alguna otra razón se descompuso en medio del partido. Sobre este mentado episodio se refirió el enciclopédico Garca, en declaraciones a Radio Mitre en enero de 2005:
"...esta viveza criolla es la que nos ha llevado a estos fracasos sistemáticos. Creo que al final nos creemos vivos, porque siempre buscamos el atajo y la trampa, hemos quedado como los tontos del cuento, porque avanza España cuando hace 50 años le mandábamos alimentos. Avanza Chile, avanza Brasil y Argentina, ciclotímicamente, vuelve a caer en una crisis tras la otra...estas cosas tienen mucho que ver, porque el deporte demuestra mucho el comportamiento de la sociedad. Si hicimos ese tipo de cosas, por lo menos no deberíamos comentarla".
La coherencia del Botón, estar siempre en el campo de la antipatria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Güemes. Cuántos años tenés???
Qué memoria, memorable!
En cuanto a la sacra declaratoria del garca ( VOTO alias "eunuco"), es más de lo de siempre, no nos puede interpretar, no tiene barrio, no capta la mística porteña!!!
No podría por ej. entender cómo anduve todo el finde bailando la danza de la lluvia (que debo perfeccionar)para que el muy hijo de Bush, tuviera una inundación de la ostia y de alguna manera se le armara un caos apocalíptico.
QUE LLUEVA, QUE LLUEVA QUE EL GARCA ESTA EN LA CUEVA!!! Qué Dios y la patria me lo demanden, pero que se joda el ario maurizzio.