jueves, 27 de noviembre de 2008

Petiso Orejudo y Buchón


Cuando, en aquel postito, les contamos acerca de la creación de la Unidad de Control del Espacio Público, no abundamos sobre los antecedentes de su Coordinador: Fabián Rodríguez Simón.
La UCEP es una fuerza de choque conformada por personal patovica, que tiene por objetivo limpiar de usurpadores humanos las calles y proteger a los usurpadores privados.
Ya se anotó en los desalojos callejeros de los cartoneros de Barrancas de Belgrano, las carpas kirchneristas de Plaza Congreso contra la oligarquía agro financiera, la carpa de los docentes de la Ciudad, los pobladores de la Villa 31 de Mugica y se cargó a palos algunos cirujas que dormían en plazas.
En la normativa de creación, para quienes no crean el post anterior por su tono burlón, se puede apreciar la equiparación de personas y objetos varios, en la amplia categoría de “usurpadores del espacio público”.
El Coordinador de la UCEP, como dijimos, es el sérpico Fabián Rodríguez Simón, el trajeado de la izquierda en la foto. Su actitud es provocadora, pero un segundo antes de pudrirse todo, como buen cobani que es, se las toma.
En el trabajo de reprimir trabajadores y militantes en la calle es un neófito, su especialidad era hasta hace poco la liquidación fraudulenta de entidades financieras. Distintas crónicas periodísticas sirven de fuente para recordar que este Petiso Buche estuvo imputado en la causa de la quiebra del Banco Medefin.
Cuando la crisis del Tequila golpeó las finanzas latinoamericanas en 1994, se produjeron un conjunto de quiebras, como la de este banco, el Mayo y el Patricios. El Petiso Buchón asesoró para una transfugueada al Grupo SOCMA (sí, ya sabemos…): cambiar Obligaciones Negociables Subordinadas por depósitos a plazo fijo, más fáciles de hacer líquidos en la cola del concurso.
Por la misma causa procesaron a todo el Directorio del Banco Central y a Pedro Pou, su presidente menemista en ese momento.
Y hablando de…la casualidad permanente, concepto creado en aquella etapa sórdida, la realidad vuelve a sorprendernos: el fiscal de la causa era Guillermo Montenegro, actual civil al mando de la Yuta de la Ciudad y el Ministerio de Seguridad. Dice el Petiso Buchón que cuando se lo encontró en la asunción, el ex juez se sorprendió:
- Todavía estás imputado? no lo puedo creer, che.
Evidentemente el look deportivo, la estafa y la administración fraudulenta son requisitos para ser funcionario del Ministerio que conduce el ex Hindú Club y Los Pumas, Pablo Piccardo, que nobleza obliga, es perseguido por la multinacional cervecera Isenbeck, su vieja empleadora, pero defendió con honor los colores del conjunto nacional de rugby.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

flor de hijo de puta este, eh

Anónimo dijo...

botoooooooooooooooon!!!