domingo, 30 de agosto de 2009

A reunirse con el Negro falso de Obama


Mario de Palermo pone blanco sobre negro acerca de las verdaderas posibilidades que se abren para la región con la llegada del, a su vez, Negro Obama a la conducción de la potencia imperialista en declinación secular definitiva.
En una gran labor de inteligencia se identifica a dos funcionarios del Depto de Estado, que operan a favor del golpe en Honduras y del desembarco de aviones tácticos en Colombia.
Palmarias evidencias sobre el inútil ejercicio de pensar que porque es Negro, se llama Barack y habla bien, el Moreno puede cambiar un ápice de la historia trágica de este imperio, que en su fase decadente todavía puede provocar severos daños.
Más ahora que podrá despachar vuelos Palanquero - Cabo de Hornos, sin escalas de reabastecimiento.
Este Sur no es prioridad en la agenda de Obama, la política se deja en manos del Pentágono o del Comando Sur. Algunos baqueanos agregan que también talla alto el Departamento de Estado, un coto dejado a Hillary Clinton en aras de conservar la unidad del Partido Demócrata. Dos hombres fuertes de Hillary intervienen activamente en los dos graves conflictos que hicieron pus en estos meses. Lanny Davis teje la inserción internacional del gobierno golpista de Honduras. Y Mark Penn, otro cuadro demócrata, amaña las conversaciones con el gobierno de Colombia. Por acción o por omisión, Obama arranca una etapa preocupante. Todavía no da para afirmar que “contra Bush estábamos mejor”, pero sí para formular la frase en modo interrogativo y sobre todo para asumir que su política exterior tiene un sino aciago para los países progresistas de Unasur.
El afán de Lula de promover una reunión colectiva con Obama ya tuvo un rechazo de la Casa Blanca y fue (era de manual) objetado por Uribe. Tal vez haya una nueva oportunidad, el mes que viene en el propio corazón del imperio, sea con ocasión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. O, pocos días después (sólo para Brasil y Argentina) en el cónclave del G-20 en Pittsburg. Difícil que el chancho chifle pero seguramente se hará el intento.

Nota completa acá.
Extraordinario papel de nuestros Presidentes, que lograron mantener la unidad continental, a pesar de la presencia grotescamente cipáyica de Uribe, figura sobre la que, a esta altura, habría que aplicar otros métodos de coacción.
En la foto que engalana el post, cuatro momentos en la vida de Lula Da Silva, un trabajador metalúrgico (cuando no!!!) que entiende de geopolítica y traza mapas estratégicos del planeta, con la misma maestría con la que conducía asambleas y paros.

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