lunes, 27 de julio de 2009

Coreutaaaaaaaaaaas


Que la reinserción social resulta una tarea compleja, en la cual el Estado local debe poseer una injerencia tal que permita la articulación de las capacidades estatales, en función de estructurar una labor sistemática y organizada, que posibilite la apertura de nuevas modalidades de expresión para canalizar la socialización e inserción laboral de las personas de bajos recursos.
Que la integración de este grupo social a una actividad grupal, incentiva y recrea las aptitudes propias de las personas, generando una vinculación que pueda trasuntarse en un proyecto colectivo común.
El proceso artístico resulta ser en su esencia, mas allá de la propia actividad creadora, una actividad terapéutica, constituyendo el nudo medular que posibilite a
esta población insertarse en el mercado del trabajo.
Que en este sentido, la creación de un coro integrado por voces de diferentes
coloraturas y registros vocales, permitirá por un lado el descubrimiento de nuevos
talentos, por otro la recuperación de talentos olvidados, y lo que resulta más interesante, la reinserción sociocomunitaria a través de esta manifestación cultural.
Que en el mismo orden de ideas, desde el Programa de Fortalecimiento e Integración para el Trabajo (FIT) dependiente de la Dirección General de Economía Social, se asignan reconocimientos económicos a este mismo grupo social para la reinserción laboral, por cuanto, ese mismo programa resulta ser una herramienta estatal útil para cubrir las necesidades de la presente actividad.

Adelantando la restricción de presupuesto que azota este año a la administración de las políticas sociales de la Ciudad, la feligresía asistencialista clerical normatizó el año pasado el coro de desocupados de Buenos Aires, una especie de Operación Triunfo degradado, para que se les vaya el hambre a fuerza de cantar.
Visionaria política, previa a la crisis internacional, que desfinancia la inversión en infraestructura y las políticas sociales.
Post viejo acá.

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